Sun. Jul 3rd, 2022

Desde que Estonia comenzó a otorgar licencias a empresas del sector de la crítica, se han emitido más de 900. Esto demuestra la actitud favorable del país europeo hacia la industria naciente.

De hecho, Estonia es una de las primeras jurisdicciones de la Unión Europea en legalizar actividades relacionadas con las criptomonedas. Este país otorga dos tipos de licencias: una para operar Intercambios de activos digitales y otra para poder proporcionar servicios de Monederos. Hasta el momento, se han otorgado alrededor de 500 de los primeros y más de 400 de los segundos.

Según un informe publicado por Nikolay Demchuk del bufete de abogados Njord, obtener una licencia es un proceso relativamente simple y simple.

La Unidad de Inteligencia Financiera de Estonia, el regulador que expide las licencias, tiene 30 días para revisar cada solicitud, pero en la mayoría de los casos se otorga una aprobación dentro de una o dos semanas. Sin embargo, una licencia puede ser revocada si la compañía no ha iniciado las operaciones dentro de los seis meses posteriores a su recepción.

El informe de Demchuk destaca que los principales requisitos que deben cumplir las empresas se derivan de diversas regulaciones contra el lavado de dinero. Además, los licenciados están obligados a cumplir con las leyes locales y europeas pertinentes. Esto se debe a que las entidades criptográficas registradas en Estonia operan legalmente en la UE.

Sin embargo, no todo el color es rosa. Si bien es cierto que el gobierno no ha puesto muchos obstáculos, las nuevas compañías se han quejado de que los bancos locales se muestran reacios a ofrecer servicios regulares.

Muchos de los fintechs de Estonia han tendido a trabajar con bancos y proveedores de pagos extranjeros. En este sentido Demchuk afirma que: "Abrir una cuenta bancaria es el mayor problema al que se enfrentan las compañías de criptomoneda. Los bancos estonios aún no están listos para atender a los clientes que operan con cryptoactive"

By Erica Flores

Enamorada de la tecnología. Apasionada de la velocidad que la información puede adquirir en este mundo cambiante. Actualmente residiendo en Barcelona.