Está en todas partes, y es extremadamente peligroso para las personas con un sistema inmunitario debilitado. El hongo Aspergillus fumigatus Ocurre prácticamente en cualquier lugar de la Tierra, como un cojín gris oscuro y arrugado en paredes húmedas o en esporas microscópicamente pequeñas que soplan en el aire y se adhieren a papel tapiz, colchones y pisos. Las personas sanas por lo general no tienen problemas si las esporas encuentran su camino hacia su cuerpo, ya que su sistema de defensa inmune las pondrá fuera de acción. Sin embargo, el hongo puede amenazar la vida de las personas con un sistema inmunológico comprometido, como los pacientes con SIDA o las personas inmunodeprimidas después de un trasplante de órganos.

Un equipo de investigación internacional liderado por el profesor Oliver Werz de la Universidad Friedrich Schiller, Jena, ha descubierto ahora cómo el hongo anula las defensas inmunitarias, lo que permite que se desarrolle una infección micótica potencialmente mortal. Los investigadores presentan sus hallazgos en la edición actual de la revista especializada. Biología química celular.

Entre otros factores, es la gliotoxina, una potente micotoxina, la responsable de la patogenicidad de Aspergillus fumigatus. "Se sabía", dice el gerente del estudio Werz del Instituto de Farmacia de la Universidad de Jena, "que esta sustancia tiene un efecto inmunosupresor, lo que significa que debilita la actividad de las células del sistema de defensa inmunológica". Sin embargo, no había quedado claro previamente cómo sucedió exactamente esto. Werz y sus colegas del equipo ahora han estudiado esto en detalle y han aclarado los mecanismos moleculares subyacentes.

Las células inmunes se comunican entre sí.

Para lograr esto, los investigadores pusieron las células inmunitarias en contacto con la gliotoxina producida sintéticamente. Estas células, llamadas granulocitos neutrófilos, representan la primera línea del sistema de defensa inmune. "Su tarea es detectar patógenos y eliminarlos", explica Werz. Tan pronto como una célula entra en contacto con un patógeno, por ejemplo un hongo, libera sustancias mensajeras específicas (leucotrienos) en la sangre, que atraen a otras células inmunitarias. Una vez que se ha reunido una cantidad suficientemente grande de células inmunitarias, pueden hacer que el intruso sea inofensivo.

La micotoxina desactiva la enzima

Esto no sucede si el patógeno Aspergillus fumigatus esta involucrado. Como los científicos de Jena pudieron demostrar, la gliotoxina garantiza que la producción de la sustancia mensajera leucotrieno B4 en los granulocitos neutrófilos se inhibe, de modo que no pueden enviar una señal a otras células inmunitarias. Esto es causado por una enzima específica (hidrolasa LTA4) que se apaga por la micotoxina. "Esto interrumpe la comunicación entre las células inmunitarias y destruye el mecanismo de defensa. Como resultado, es fácil para las esporas, en este caso el hongo, que ingresa al organismo para infiltrar tejidos u órganos", dice Werz.

Cooperación en Cluster of Excellence 'Balance of the Microverse'

Para su estudio, el profesor Werz y sus colegas colaboraron con investigadores del Instituto Leibniz para la Investigación de Productos Naturales y Biología de las Infecciones (Instituto Hans Knöll). Como parte del Centro de Investigación Colaborativa ChemBioSys y el 'Balance of the Microverse' del Grupo de Excelencia de Jena, cooperaron con los grupos de trabajo liderados por el Prof. Axel Brakhage y el Prof. Christian Hertweck, que aportaron su experiencia en micología y síntesis de productos naturales. Los socios adicionales son grupos de investigación de las Universidades de Frankfurt y Nápoles, así como el Instituto Karolinska en Estocolmo.

Fuente de la historia:

Materiales proporcionados por Friedrich-Schiller-Universitaet Jena. Nota: El contenido puede ser editado por estilo y duración.

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