Si alguien te pide que imagines un robot, dice Daniela Rus, profesora del Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial (CSAIL) del MIT, probablemente pensarás en un robot con forma humana o en algún brazo robótico industrial resistente. "Pero para mí, me gustaría ver un cambio", dice ella El borde.

El último trabajo de su equipo en MIT es un ejemplo perfecto. Es una pinza robot diseñada para recoger objetos, pero su apariencia es poco convencional, por decir lo menos. Visualmente, tiene más en común con un tulipán de goma o un globo desinflado que una mano de robot de ciencia ficción.

Es este aspecto único el que hace que la pinza sea potencialmente útil. Debajo de su piel de goma hay un esqueleto de origami con forma de estrella de mar. A medida que el gas entra y sale del recinto hermético de la pinza, todo el dispositivo se abre y se cierra como una flor.

El dispositivo es capaz de recoger objetos delicados sin dañarlos, a la vez que mantiene un agarre lo suficientemente fuerte como para levantar 100 veces su propio peso. "Al combinar este esqueleto plegable con el exterior suave, obtenemos lo mejor de ambos mundos", dice Rus. El borde. "Estoy entusiasmado con el uso de esa mano de robot para comenzar a agarrar los comestibles".

Las pinzas de robots blandas como esta no son nuevas. Durante la última década, el campo ha experimentado un auge, con ingenieros que buscan aprovechar las máquinas blandas. Un caso de uso natural es la logística: recoger artículos en almacenes y fábricas. Aunque gran parte de este trabajo ha sido automatizado, las compañías como Amazon siguen empleando a los humanos para manejar los artículos individuales, empaquetándolos en bolsas y cajas.

Esto se debe a que las pinzas de robot tradicionales hechas de metal y plásticos duros luchan con artículos delicados y formas irregulares. El viejo cliché de un robot asesino fuera de control que canta "aplastar, destruir" no está muy lejos aquí. Tu robot promedio en una fábrica hoy no podría deshacer tus compras sin convertir huevos en tortillas y naranjas en jugo de naranja.


La pinza se probó en una gran variedad de objetos, incluidas frutas, verduras, botellas y latas.
Foto: MIT CSAIL

Las pinzas de robots blandos parecen la mejor solución para este problema, y ​​en los últimos años se ha visto una explosión de dicha tecnología. Laboratorios como CSAIL, así como empresas comerciales como RightHand Robotics, se han involucrado en la acción, desarrollando todo, desde manos de robots inflables hasta pinzas con forma de bolsitas de frijoles hasta módulos con forma de tentáculos de pulpo.

Rus dice que su nueva pinza es una solución mejor que cualquier diseño anterior. Su forma de tulipán significa que puede acercarse a los objetos desde una serie de ángulos, a diferencia de una pinza que tiene forma de manos, que generalmente tienen que venir hacia un objeto desde el lado. Debido a su esqueleto de origami, que Rus y su equipo debutaron en 2017, tiene fuerza y ​​flexibilidad.

En cuanto a por qué tales dispositivos aún no han sido adoptados, Rus dice que es porque las soluciones comerciales aún no han alcanzado las "innovaciones que salen del laboratorio". Otra razón podría ser la inercia institucional. Una vez que las empresas han invertido en equipos costosos, reemplazarlos no es una decisión fácil, especialmente si actualizar su hardware puede significar reorganizar toda su línea de producción.

No hay duda de que el campo de la robótica suave continúa generando creaciones extrañas y potencialmente útiles. Y si Rus y sus colegas se salen con la suya, no pasará mucho tiempo hasta que nuestra imagen mental de lo que parece ser un robot cambie para siempre. "Este es el primero, según nuestro conocimiento, en la creación de una mano robot que puede hacer un trabajo tan útil", dice Rus.

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