Millones de toneladas de basura plástica ensucian el océano del mundo, la mayoría de ellos pequeños trozos de microplástico de menos de un cuarto de pulgada de tamaño. Incluso los animales marinos más pequeños pueden ingerir estos microplásticos, amenazando potencialmente su supervivencia.

Los microplásticos marinos tampoco están flotando solos: recogen rápidamente una fina capa de bacterias y otros microbios, una biopelícula conocida como "La plastisfera". Estas biopelículas pueden influir en el destino de los microplásticos, haciendo que se hundan o floten, o que se rompan en pedazos aún más pequeños, por ejemplo. Incluso pueden hacer que el plástico huela o sepa a comida para algunos organismos marinos. Pero se sabe muy poco sobre qué tipos de microbios hay en el plastisferio y cómo interactúan entre sí y con el plástico.

Ahora, utilizando un innovador método de microscopía desarrollado en el Laboratorio de Biología Marina (MBL), Woods Hole, los científicos han revelado la estructura de las comunidades microbianas que recubren muestras de microplásticos de una variedad de sitios oceánicos. El equipo, dirigido por Linda Amaral-Zettler (quien acuñó el término "plastisferio"), Jessica Mark Welch y Cathleen Schlundt, informa sus resultados esta semana en Recursos de ecología molecular.

El equipo de MBL se basó en una técnica de imágenes de fluorescencia desarrollada por Mark Welch y sus colegas para ver literalmente la organización espacial de los microbios en las muestras de plástico. Lo hicieron mediante el diseño de sondas que se iluminaban con fluorescencia y se dirigían a los principales grupos bacterianos conocidos en la plastisfera.

"Ahora tenemos un conjunto de herramientas que nos permite comprender la estructura espacial de Plastisphere y, combinada con otros métodos, una mejor forma futura de comprender los principales jugadores microbianos de Plastisphere, lo que están haciendo y su impacto en el destino de la basura plástica en el océano ", dijo Amaral-Zettler, miembro de MBL del NIOZ Royal Netherlands Institute for Sea Research y de la Universidad de Amsterdam.

Los científicos vieron a las diatomeas y las bacterias colonizando los microplásticos, dominados en todos los casos por tres filamentos: proteobacterias, cianobacterias y bacteriodetos. Espacialmente, las comunidades microbianas del plastisferio se mezclaron heterogéneamente, proporcionando la primera visión de las interacciones bacterianas en los microplásticos marinos.

Mark Welch y sus colegas han aplicado previamente su tecnología de imágenes para estudiar comunidades microbianas en la boca humana y en el tracto digestivo de sepias y vertebrados.

Este estudio personalizó y amplió la tecnología, llamada CLASI-FISH (etiquetado combinatorio e hibridación fluorescente in situ in situ). Amaral Zettler considera que la tecnología es tan poderosa que planea establecer una plataforma de microscopía CLASI-FISH en los Países Bajos.

Fuente de la historia:

Materiales proporcionados por Laboratorio de biología marina. Original escrito por Diana Kenney. Nota: El contenido puede ser editado por estilo y longitud.

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