Se ha arrojado nueva luz sobre un enigma misterioso y de larga data en el mismo corazón de nuestra galaxia. El nuevo trabajo ofrece una solución potencial a la llamada 'paradoja de la barra galáctica', por la cual diferentes observaciones producen estimaciones contradictorias del movimiento de las regiones centrales de la Vía Láctea. Los resultados se publican en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
La mayoría de las galaxias espirales, como nuestro hogar, la Vía Láctea, albergan una gran estructura de estrellas en forma de barra en su centro. El conocimiento del tamaño real de la barra y la velocidad de rotación es crucial para comprender cómo se forman y evolucionan las galaxias, así como cómo forman barras similares en todo el Universo.
Sin embargo, el tamaño de la barra y la velocidad de rotación de nuestra galaxia han sido fuertemente cuestionados en los últimos 5 años; Mientras que los estudios de los movimientos de las estrellas cerca del Sol encuentran una barra que es a la vez rápida y pequeña, las observaciones directas de la región central galáctica coinciden en una que es significativamente más lenta y más grande.
El nuevo estudio, realizado por un equipo internacional de científicos dirigido por Tariq Hilmi de la Universidad de Surrey e Ivan Minchev del Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam (AIP), sugiere una solución reveladora a esta discrepancia. Al analizar simulaciones de formación de galaxias de última generación de la Vía Láctea, muestran que tanto el tamaño de la barra como su velocidad de rotación fluctúan rápidamente en el tiempo, lo que hace que la barra parezca hasta dos veces más larga y gire un 20 por ciento más rápido en ciertos momentos. .
Las pulsaciones de la barra son el resultado de sus encuentros regulares con los brazos espirales galácticos, en lo que puede describirse como una "danza cósmica". A medida que la barra y el brazo en espiral se acercan, su atracción mutua debido a la gravedad hace que la barra se desacelere y la espiral se acelere. Una vez conectadas, las dos estructuras se mueven como una y la barra parece mucho más larga y lenta de lo que realmente es. A medida que los bailarines se separan, la barra se acelera mientras que la espiral se vuelve más lenta.
"La controversia sobre la barra galáctica puede resolverse simplemente si vivimos en un momento en que la barra y la espiral están conectadas, dando la ilusión de una barra grande y lenta", comenta el Dr. Minchev. "Sin embargo, el movimiento de las estrellas cerca del Sol sigue gobernado por la verdadera naturaleza mucho más pequeña de la barra, por lo que esas observaciones parecen contradictorias".
Observaciones recientes han confirmado que el brazo espiral interior de la Vía Láctea está actualmente conectado a la barra, lo que ocurre aproximadamente una vez cada 80 millones de años según las simulaciones. Los datos del próximo tercer lanzamiento de datos de la misión Gaia podrán probar este modelo más a fondo, y las misiones futuras descubrirán si la danza continúa en otras galaxias del Universo.
Fuente de la historia:
Materiales proporcionados por Real Sociedad Astronómica. Nota: el contenido puede editarse por estilo y longitud.

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