Tue. Nov 29th, 2022

Seguramente has escuchado decir que el cine es el “séptimo arte” y es innegable que es un hecho cultural relevante desde su aparición en el año 1895. Sin embargo, el consumo masivo, los servicios de streaming, las “franquicias cinematográficas” y la enorme variedad de producciones que engloba lo hacen hoy más que nunca parte de la cultura pop o cultura popular. 

Con la televisión ha sucedido lo contrario. Desde hace varios años las producciones televisivas de cadenas como HBO, Netflix y Amazon Prime han adoptado características propias del cine, dando como resultado productos de alto valor artístico, tanto por las actuaciones como por la puesta en escena, sin dejar de ser entretenidos. Entonces, ¿podemos considerar al cine y la televisión como parte de la cultura pop o como una forma de expresión artística? En adelante analizaremos esto detalladamente.

¿Qué es la cultura pop y cómo se relaciona con el cine y la TV?

La cultura pop es un término bastante amplio acuñado el siglo pasado, que se define en contraposición a la cultura académica o alta (Wikipedia, 2022). La primera engloba los hechos artísticos y literarios, junto a fenómenos sociales experimentados masivamente por las clases sociales menos instruidas (a diferencia de la alta cultura que es todo lo concerniente a los más conocedores). Abarca aspectos como la moda, la música, los videoclips, las tribus urbanas, la comida y, por supuesto, las películas y programas de televisión.

Teniendo en cuenta este concepto, podemos afirmar que la relación entre lo que conocemos como cultura pop, el cine y la TV es muy estrecha. Y es además bidireccional, la una se refleja en los otros y viceversa. Personajes como Batman, James Bond, Indiana Jones e incontables otros forman parte de sagas de cine, programas televisivos y el día a día. Son referentes que se han instalado en el mundo del entretenimiento, los podemos ver en juegos inspirados en ellos en cualquier online casino Chile y en merchandising de todo tipo. 

Pero el vínculo entre el cine y la TV con la cultura pop no se detiene en la aportación de personajes como modelos de conducta, superhéroes y villanos. Tiene además gran influencia en los deseos, anhelos y los comportamientos de la sociedad, reflejándolos en sus producciones de manera satírica o seria, y he allí parte de su valor como hecho artístico. Cada película, serie o programa de televisión es un espejo en el que la audiencia puede mirarse y mirar a los otros.

El cine y la TV como arte

Como ya se ha dicho, las producciones cinematográficas y algunas televisivas son manifestaciones artísticas, las cuales, como en cualquier rama del arte, pueden ser de mejor o peor calidad técnica. Al realizar una película o serie para TV, se involucra un gran equipo humano que debe cuidar cada detalle. Ellos tienen la responsabilidad de elaborar en conjunto piezas audiovisuales que transmitan una historia bien lograda, en la que el espectador pueda proyectarse o proyectar parte de su mundo. 

En el cine convergen el poder narrativo de la literatura y el teatro, la capacidad de evocar sentimientos que tiene la música, los efectos sonoros y el impacto visual de la fotografía. Participan productores, guionistas, un director, maquillistas, escenógrafos, actores, directores de fotografía, editores y un largo etcétera de profesionales con el fin de crear obras que buscan claramente entretener, pero también (en muchos casos) impactar de un modo u otro a la audiencia. Esta es la razón de ser de toda obra artística o literaria: causar un impacto y ser motivo de reflexión.

De acuerdo al género cinematográfico y a la calidad de la producción, se puede considerar a una película o programa de televisión como más “artístico” o como mero producto de entretenimiento. Estos son los dos ámbitos entre los cuales median los productos audiovisuales que consumimos día a día. 

El cine de autor

Entre las películas que generalmente se consideran más seriamente como obras de arte están aquellas que se engloban bajo el cine de autor. Este concepto nació en Francia en la década de 1960 como contraposición al neorrealismo italiano. Alude al tipo de cine en que las responsabilidades principales (guión, dirección, dirección de fotografía, montaje) recaen sobre una misma persona, quien tiene mayores libertades creativas respecto a lo que se considera cine comercial. En este último el trabajo es más colaborativo y se siguen las líneas pautadas por la empresa productora. 

En el cine de autor la visión del cineasta o realizador principal tiene un gran peso, suelen ser películas de crítica social o donde el artista plasma su mundo interior. Esta característica lo aleja definitivamente de las franquicias o cine de entretenimiento, aunque las películas de autor también pueden ser grandes éxitos de taquilla. 

Los directores que hacen cine de autor tienden a dejar una huella visible en sus producciones, ya sea en la fotografía, la temática, el montaje o en una combinación de estos. Por lo cual es posible reconocer las piezas cinematográficas como de “ese” autor, tal como reconoceríamos una pintura de determinado artista. Algunos directores afamados que hacen o hicieron cine de autor son: Jean-Luc Godard, Alfred Hitchcock, Woody Allen, Pedro Almodóvar, Christopher Nolan, Quentin Tarantino, entre otros. 

 

By Dani